Mensaje de Omar Barghouti sobre las amenazas de muerte por parte de ministro israelí a dirigentes de BDS

Omar Barghouti es fundador del movimento BDS, boicot, desinversión y sanción contra el estado de Israel.

Algunas personas, incluyendo periodistas, me han escrito expresando su preocupación o preguntándome sobre la reciente amenaza de “asesinato civil selectivo” hecha por un ministro israelí contra “líderes y activistas del BDS.

Por supuesto, hay razones fundadas para alarmarse seriamente cuando ministros de cualquier gobierno hacen semejantes amenazas contra defensores de derechos humanos. Así que imaginen la gravedad de la amenaza cuando es hecha por un régimen crecientemente paria y sin ley de ocupación, colonialismo y apartheid que comete impunemente ejecuciones extrajudiciales contra la población civil palestina, y que considera como “traidores” incluso a los disidentes israelíes sionistas que se atreven a revelar –aun de manera selectiva y autocensurada– los crímenes de guerra israelíes.

Vale la pena recordar que en 1995, el entonces primer ministro israelí de línea dura Isaac Rabin fue asesinado por un judío-israelí fanático influenciado por una campaña que acusaba a Rabin de “traidor”. Los actuales dirigentes israelíes guardaron silencio o incluso participaron en aquella campaña de incitación.

El pueblo palestino recordará siempre a Rabin como el dirigente israelí que ordenó y orquestó la limpieza étnica de las ciudades palestinas de Lydda y Ramla en 1948. También será recordado como el ministro de “Defensa” que durante la primera intifada (1987-1992) ordenó a sus soldados “quebrar los huesos” de los niños y jóvenes palestinos capturados para impedirles lanzar piedras a las fuerzas de ocupación.

Aun así, el clima político en aquel entonces era significativamente más “civil” de lo que es hoy. En ese entonces el sistema de “justicia” israelí todavía simulaba ser independiente y profesional; los colonos no tenían el control efectivo del gobierno como lo tienen hoy.

El nivel de impunidad criminal que campea en el establishment israelí hoy en día ha llevado al senador estadounidense Patrick Leahy a pedirle al Secretario de Estado John Kerry que investigue si el dinero de los impuestos estadounidenses está ayudando a Israel a cometer “asesinatos extrajudiciales” de palestinos.

No todos los días un senador calificado afirma con valentía que se le debe rendir cuentas a las y los contribuyentes estadounidenses sobre la ayuda militar a Israel a la luz de sus “graves violaciones de los derechos humanos”. Después de todo, la lealtad al régimen opresor y de ultra derecha israelí es una prioridad considerablemente mayor para el Senado de EE.UU. de lo que es para los contribuyentes estadounidenses.

Volviendo a la amenaza velada del gobierno israelí de hacer daño a los activistas del BDS, éstos son los hechos.

Como informaron los medios israelíes, el ministro de inteligencia israelí Israel Katz dijo (en hebreo) en la mayor conferencia israelí anti-BDS –celebrada el 28 de marzo en Jerusalén– que Israel debería abocarse a la “eliminación civil selectiva” de “líderes” del BDS con ayuda de la inteligencia israelí. Katz usó intencionalmente un lenguaje que juega con el término hebreo usado para “asesinatos selectivos”. Mi nombre fue mencionado en este contexto.

Aquí está el enlace a los discursos en YouTube de los ministros de Interior Arieh Deri y de Inteligencia Israel Katz. Fueron traducidos y subtitulados de manera precisa y profesional por un activista de derechos humanos (y colega) judío-israelí.

Varios de mis colegas (destacadas activistas del BDS palestinas, internacionales y también israelíes) y yo estamos alarmados y seriamente preocupados por nuestra seguridad física después de esta amenaza de alto nivel. No es necesario decir que no entramos en pánico; ni que esto no disminuirá ni remotamente nuestro trabajo por los derechos humanos. Pero tampoco nos tomamos estas amenazas a la ligera.

Todavía estamos trabajando para recabar todas las amenazas y ataques hechos por otros ministros y miembros del gobierno israelí contra el movimiento BDS (y contra mi persona), como Ayelet Shaked (ministra de Justicia), Gilad Erdan (ministro de asuntos estratégicos y zar anti-BDS), etc.

En su discurso, el ministro Israel Katz juega con el término oficial usado por los militares israelíes para referirse al asesinato: “eliminación selectiva”, y le añade el vocablo “civil”. Como señalaron nuestros compañeros israelíes, agregar “civil” al término usado durante muchos años por los oficiales israelíes para indicar asesinato es por lo menos ambiguo.

El BDS es un movimiento global no violento de derechos humanos, liderado por el Comité Nacional Palestino de BDS (BNC), la más amplia coalición de la sociedad civil palestina. Fundado en 2005, al cumplirse el primer aniversario de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia contraria al Muro de Israel, el BDS llama a respetar los derechos fundamentales del pueblo palestino según el Derecho Internacional.

El movimiento BDS se basa en la Declaración Universal de Derechos Humanos y rechaza, por lo tanto, todas las formas de racismo y discriminación con base en la identidad, incluyendo el antisemitismo.

En los últimos dos años, Israel ha lanzado una desesperada guerra legal y jurídica contra el BDS, después de intentar infructuosamente durante 10 años frenar la impresionante expansión del movimiento. Israel está promoviendo en Francia, el Reino Unido, EE.UU., Canadá, Alemania, Australia y otros países un ambiente similar al macartismo, abogando por la supresión radical de las libertades civiles y de expresión. Aun así, ésta es la primera vez que un ministro del gobierno israelí incita de manera violenta contra los defensores de derechos humanos palestinos.

Tal como Katz nos advirtió abiertamente en sus afirmaciones, los servicios de inteligencia de Israel planean fabricar supuestas conexiones entre “líderes” del BDS y “organizaciones terroristas”. Además de ensuciar nuestros nombres, esta campaña mafiosa de intimidación está implícitamente preparando el terreno para que seamos atacados físicamente, especialmente a la luz de la atmósfera tóxica que reina en Israel.

El rabino principal de la comunidad sefaradí en Israel está llamando a limpiar étnicamente a todas las personas “no judías” de “la tierra de Israel”.

Un líder de los colonos judíos llamó a los cristianos –palestinos y de otros orígenes– “vampiros chupa-sangre” que deberían ser “expulsados” de Israel. Exhortó también a incendiar más iglesias, cuando en efecto muchas iglesias y mezquitas palestinas ya fueron incendiadas por colonos ultraderechistas, con la protección –y por ende el apoyo– de militares, fuerzas de seguridad y jueces israelíes.

Los colonos que quemaron vivo al bebé palestino Ali Dawabsha, a su madre y a su padre el año pasado, y luego celebraron sus espantosos actos de terrorismo, todavía no han sido condenados por estos asesinatos. Esto naturalmente alentó a otros colonos a incendiar la casa del testigo que queda del crimen, el tío de Ali.

Resumiendo el sentimiento creciente entre los disidentes israelíes, el destacado periodista israelí Gideon Levy llamó a 2015 “el año del fascismo israelí descarado y sin culpas”. Me pregunto cómo describirá Levy al año 2016 cuando termine.

Es en este particular ambiente de rampante racismo, criminalidad y absoluta impunidad que uno tiene que leer la amenaza de “eliminación civil selectiva” proferida por el ministro Katz. En la sociedad israelí actual, como correctamente señaló el senador Leahy, los soldados, las fuerzas de seguridad y los colonos armados asesinan palestinos con total impunidad, literalmente.

En efecto, “asesinato civil selectivo” bien puede ser entendido por los colonos de ultra derecha u otros elementos extremistas en Israel como una licencia para matar otorgada por un “civil”, más que por el aparato militar/de seguridad.

Aunque Katz se va por las ramas y elude definir el término con exactitud, su afirmación de que algunos líderes y activistas del BDS están conectados al “terrorismo” y con “organizaciones terroristas” amplifica todavía más esta licencia para matar implícita.

El gobierno de EE.UU. y la Unión Europea también son responsables, por supuesto, de esta impunidad criminal. Además de darle vida al régimen de apartheid y ocupación de Israel, armándolo hasta los dientes y protegiéndolo durante décadas contra cualquier sanción internacional severa, los EE.UU. y la U.E. enviaron a sus embajadores a participar en esta conferencia israelí anti-BDS. Y no dijeron ni pío en protesta por la amenaza implícita de neutralizar a los defensores de derechos humanos que se hizo allí.

Esto equivale a una tácita luz verde de EE.UU. y la U.E. a Israel para que continúe su guerra demente e ilegal contra el movimiento BDS no violento y sus principales activistas, en Palestina y en todo el mundo.

Ésta es la razón por la cual estoy seriamente preocupado por mi seguridad física y por la de mis colegas palestinas, israelíes e internacionales del BDS. Hacemos responsable al gobierno israelí por cualquier daño físico que pueda sufrir cualquiera de nosotros/as como resultado de este vil intento de silenciar nuestras voces.

También hacemos parcialmente responsables a los gobiernos de EE.UU. y la Unión Europea por cualquier posible ataque.

Independientemente de su posición respecto al BDS, las organizaciones de derechos humanos y las ciudadanas y ciudadanos del mundo que se preocupan por los derechos civiles y humanos están llamados a tomar una posición clara en defensa de nuestro derecho a abogar por el BDS, como un asunto de conciencia y de libertad de expresión. También están llamados a condenar en términos inequívocos esta incitación a la violencia sin precedentes del gobierno israelí contra las y los defensores de derechos humanos palestinos y de otras partes.

Moshe Dayan dijo una vez que “Israel tiene que ser como un perro rabioso, demasiado peligroso para ser molestado”. El actual régimen israelí está siguiendo escrupulosamente el consejo de Dayan. Pero los “perros rabiosos” pueden ser detenidos. De hecho, los perros rabiosos deben ser detenidos, ya que no se sabe a quién pueden morder la próxima vez.

Cordialmente,

Omar

Traducción: Maria M. Delgado

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